Adiós tristeza.
La melancolía ha sido un transporte en el que he viajado.
A partir de aquí usaré mi propio coche, para tener mis propios accidentes.
Procuraré aparcar un poco lejos para, sin prisas, conformar el paisaje.
Quizás seas tú alguien a quien encuentre.
Yo soy esa mujer del bolso grande: vacío de recuerdos, lleno de ilusiones.
Soy una libreta nueva, llena de hojas blancas (quizás un poco amarillentas: son recicladas).
Nos queda aún por escribir la historia: tenemos la de ayer; falta la de mañana.
Me niego a buscar nada; lo auténtico sólo aparece.
Dejo de contemplar las nubes. Dejo también de contemplar los charcos.
Alrededor hay miles de historias.
Yo también soy ellas.
No puede vivir en el cielo, ni en el infierno. Es en la tierra donde tiene que habitar el poeta.
(la mala rosa)
sábado, 23 de febrero de 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
POST SAN VALENTÍN
Para los que buscan la inspiración les diré nada más el título de las memorias del gran Gabo: “VIVIR PARA CONTARLA”. Saquen sus conclusiones.
ROSAS
Aquella mañana,
cuando volviste del mercado
trayéndome una rosa,
aún no lo sabíamos.
Nos afanamos tanto en estar pegados
porque nos llevarían distintos vientos.
No queríamos.
Pero lo sabíamos.
Cuando regresaste a ti,
yo, aquí, cuidé la rosa.
Te envíe mensajes
de su longeva vida,
extrañada de verla
no dejarse morir.
Luego me la callé,
su muerte repentina.
Cuando nos regresamos
yo te compré otra rosa;
pero yo ya sabía ...
Cuando regresé a mí
nunca te pregunté por su vida.
Y nunca hubo más rosas.
(la mala rosa)
BESOS
Largos, cortos, húmedos, secos.
Nos empeñamos en probarlos todos.
Quisimos batir el record.
Minutos..., sin respiración.
Nunca nos quedó dolor.
Y no nos olvidaremos.
Porque siempre nos tendremos.
Lejos..., en otros besos.
(la mala rosa)
ROSAS
Aquella mañana,
cuando volviste del mercado
trayéndome una rosa,
aún no lo sabíamos.
Nos afanamos tanto en estar pegados
porque nos llevarían distintos vientos.
No queríamos.
Pero lo sabíamos.
Cuando regresaste a ti,
yo, aquí, cuidé la rosa.
Te envíe mensajes
de su longeva vida,
extrañada de verla
no dejarse morir.
Luego me la callé,
su muerte repentina.
Cuando nos regresamos
yo te compré otra rosa;
pero yo ya sabía ...
Cuando regresé a mí
nunca te pregunté por su vida.
Y nunca hubo más rosas.
(la mala rosa)
BESOS
Largos, cortos, húmedos, secos.
Nos empeñamos en probarlos todos.
Quisimos batir el record.
Minutos..., sin respiración.
Nunca nos quedó dolor.
Y no nos olvidaremos.
Porque siempre nos tendremos.
Lejos..., en otros besos.
(la mala rosa)
domingo, 10 de febrero de 2008
POEMA
Por el segundo aquel en que te odié.
Por la ocasión en la que creí en ti.
Por el mensaje que te contesté.
Por la llamada que no recibí.
Por lo lejos que te recordé.
Por lo cerca que no me atreví.
Por halagos que no pronuncié.
Por insultos que nunca sentí.
Por las reglas que no respeté.
Por excusas para discutir.
Por las horas que te dediqué.
Por las veces que te hice reír.
Por el día aquel que me enfadé.
Por la carta aquella que escribí.
Por lo poco que de ti esperé.
Por lo mucho que te di de mí.
Por la música en que te escuché.
Por tan fuerte como me fingí.
Por películas que me monté.
Por finales sin final feliz.
Por lo tonta que he llegado a ser.
Por las veces que me confundí.
Lo siento.
Sigo escuchando aquellas canciones.
He vuelto a ver aquella película.
Sabes a qué me refiero.
Es cierto.
Ya no espero nada de ti.
Pero nunca esperé nada.
No espero nada de nadie.
No me recreo en el dolor,
porque ha habido otros dolores
y espero sufrir más mañana.
(la mala rosa)
Por la ocasión en la que creí en ti.
Por el mensaje que te contesté.
Por la llamada que no recibí.
Por lo lejos que te recordé.
Por lo cerca que no me atreví.
Por halagos que no pronuncié.
Por insultos que nunca sentí.
Por las reglas que no respeté.
Por excusas para discutir.
Por las horas que te dediqué.
Por las veces que te hice reír.
Por el día aquel que me enfadé.
Por la carta aquella que escribí.
Por lo poco que de ti esperé.
Por lo mucho que te di de mí.
Por la música en que te escuché.
Por tan fuerte como me fingí.
Por películas que me monté.
Por finales sin final feliz.
Por lo tonta que he llegado a ser.
Por las veces que me confundí.
Lo siento.
Sigo escuchando aquellas canciones.
He vuelto a ver aquella película.
Sabes a qué me refiero.
Es cierto.
Ya no espero nada de ti.
Pero nunca esperé nada.
No espero nada de nadie.
No me recreo en el dolor,
porque ha habido otros dolores
y espero sufrir más mañana.
(la mala rosa)
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