lunes, 7 de julio de 2008

DESDICIENDO

Cuando te conocí
te pensé sufriendo,
y eso me hizo sufrir
tu sufrimiento.

Cuando me conocí
me supe fingiendo,
y eso me hizo fingir
mi fingimiento.

Cuando nos conocimos
fuimos discutiendo,
pero no era discutir:
era alejamiento.

Hoy somos dos banderas
que agita el viento,
en mástiles diferentes;
de dos ejércitos .

Ya no eres Ulises,
ni mi Odisea,
ni yo tu Penélope
que te espera.

Hoy he dicho adiós,
me apreté los dientes,
me rindo a la evidencia
de saber quién eres.

Secarán los pétalos
de esta mala rosa,
mas saldrán capullos
de verdes aromas.

El amor es frágil:
cuando te descuidas
deja al descubierto
lo que no veías.

Volví a la lectura,
y allí he descubierto
que no estabas tú
detrás de los versos.

Han de venir otros
que arropen mi rima;
volveré a estar ciega...
volverá la vista.

Sin más dilaciones
cierro mi desdicha;
no era para tanto
lo que tú valías.

Antes de ti ya hubo
y volverán los versos.
Si no hay desengaño
no hay desconsuelo.

Si algún día lees
lo que por ti he escrito,
quiero dejar claro
que ahora me desdigo.

Donde veas tu nombre,
fue error escrito;
fuiste personaje
de uno de mil libros.

Y que no te creas
que eres importante.
Fuiste una ilusión
desilusionante.

(la mala rosa)

2 comentarios:

abril dijo...

De verdad que mala rosa, cuántas espinas, pero cuantos malos jardineros, no?

Abejitas dijo...

Una historia que nos ocurre a muchas, entiendo tus versos uno a uno.

Besitos de miel.